¿QUIEN DIJO LIBRE?
Hola darlings, antes de nada me vuelvo a presentar por si alguien no se leyó el primer post, me llamo Alta Voltaje y soy una chica un tanto especial, que a lo largo de mi vida he vivido grandes historias de pasión, amor... Estoy segura de que os identificareis con alguna.
El post de esta semana va dedicado a tanta gente que se a puesto en contacto conmigo a través del email: elrincondeladarling@gmail.com, y es que muchas de vosotras os sentís identificadas conmigo pero también nos une un sentimiento ahora mismo y es el que os voy a contar.
En los tiempos en los que estamos, donde la palabra crisis retumba en todas las televisiones, el paro aumenta cada día, es un privilegio el tener trabajo. Cosas como el poder, llenar la nevera cada semana,… hace años era algo habitual y hoy en día es casi un milagro. La vida está muy cara y los euros se van muy rápido, pero yo voy al tema de los sentimientos, que es hay donde soy una experta.
Los amigos los eliges, pero los compañeros de trabajo te tocan y muchas veces pasas más tiempo con ellos que con tu propia familia. No será la primera vez que llego al trabajo de forma puntual y habitual a las 9.00 de la mañana y algún compañero se da el capricho de no aparecer porque aún está de “fiesta” y para mi sorpresa no pasa nada, bueno si que pasa, que la parte de su trabajo me toca hacerla a mi también, por lo que cuando mi compañero aparece al otro día no lo quiero ni mirar a la cara y mucho menos hablar y me haga sentir impotencia.
Por otra parte el no sentirte realizado, es decir, a mi se me da muy bien hacer cosas que no tienen nada que ver con el trabajo que hago y por el cual me pagan, el sentirme castrado artísticamente porque aun no he tenido la posibilidad de demostrar mi arte o cursos que he estudiado, en vez de hacer una simple pizza en el caso que fuera pizzero por ejemplo.
Y es hay donde voy, en los tiempos en los que estamos no es tan fácil dejar un trabajo por muy amargados, quemados y encerrados que nos haga sentir, porque nos hace falta el dinero para pagar la casa, vivir, los gastos y si se puede algún capricho que nos haga olvidar la amargura de vida que ha veces tenemos.
Y por mucho que me gustaría gritar a los cuatro vientos quiero ser libre, dejar mi trabajo, ciudad e irme a otra donde poder encontrar el amor... O como me esta pasando ahora, el tener a un buen amigo lejos que me necesita y no poder ir... Y se que no podré, porque mi libertad tiene precio y es el sueldo de cada mes.
Y por mucho que me gustaría gritar a los cuatro vientos quiero ser libre, dejar mi trabajo, ciudad e irme a otra donde poder encontrar el amor... O como me esta pasando ahora, el tener a un buen amigo lejos que me necesita y no poder ir... Y se que no podré, porque mi libertad tiene precio y es el sueldo de cada mes.
Mi reflexión de esta semana es: la esclavitud de los tiempos modernos es tener un trabajo en el cual no estés bien y que no puedas dejar porque debes seguir viviendo.
Hola Darling:
ResponderEliminartienes muchísima razón en toooooooodo lo que dices pero.... ¡¡siéntete libre!!, al menos en tu trabajo también tienes la libertad de llegar tarde si quieres pero... eres libre de hacer lo que crees que debes hacer, y en ello también está la puntualidad, un trabajo bien hecho, aunque no sea "el de tus sueños", aunque sea el que no te correspondía, ¡¡engrandécete con eso!!. Alguien dijo alguna vez "si no puedes hacer lo que quieres al menos quiere lo que haces" y eso lo tenemos que hacer en nuestro trabajo... llegar e ilusionarnos con él, hacerlo lo mejor posible, por satisfacción personal, por realización propia, porque a lo mejor descubres en él algo nuevo que te gusta y te hace sentir bien, no lo sabías pero ¡¡ah, has descubierto una nueva faceta en ti!!... y, como dijo un amigo, el trabajo te permite ganar ese dinero con el que pagar tus caprichos, tus aficiones, TU LIBERTAD.... y en esa libertad también está el seguir buscando otro trabajo en el que te sientas mejor...siempre mejorando y siempre hacia adelante, con alegría, con optimismo y ¡¡porque tú lo vales!!. Las cosas tienen un valor y nuestra libertad la valoramos más cuando salimos de ese horario laboral que nos permite disfrutarla después.
Un besazo.
María Ra